El optimismo aumentó durante la última semana

En el relevamiento del 1 al 5 de enero el Índice Global de Optimismo Económico se incrementó apenas 0,1 puntos respecto a la semana previa1, para ubicarse en 37,9 puntos.

Por otro lado, el Índice Global de Optimismo Político subió más intensamente (+1 punto) y se situó en 43,4 puntos. La ausencia de complicaciones económicas o políticas de fin de año ha colaborado con los resultados observados, aunque las cifras todavía están por debajo de los máximos registrados recientemente (primera mitad de noviembre).

El optimismo económico mejoró levemente. La única noticia destacada en este frente es el cambio en las metas de inflación, de fuerte polémica mediática y entre los analistas, pero (por ahora) de bajo impacto sobre la sociedad en general.

Las expectativas cayeron a 40,2 puntos (-0,4 puntos respecto al sondeo previo), con deterioro en las perspectivas de ingresos (-1,9 puntos) y empleo (-1 punto) y, paradójicamente, una mejora en lo que hace a la inflación futura (+1,6 puntos).

La confianza en la situación actual se elevó hasta los 35.6 puntos (+0,6 puntos). La mejora se sintió en todos los componentes del subíndice, destacándose la evaluación respecto a los ingresos (+1,3 puntos). En términos anuales, ambos subíndices están mejorando, lo cual es lógico dado el cambio de contexto macroeconómico (recesión a expansión). Resulta notorio el achicamiento entre las expectativas y la confianza actual (“efecto esperanza”), que se redujo a 4,6 puntos.

El optimismo político también mejoro esta semana. El subíndice de expectativas creció hasta los 42.3 puntos (+0,6 puntos respecto al relevamiento anterior). Cayó levemente la percepción de liderazgo futura del Presidente (-0,2 puntos), pero ello fue más que compensado por incrementos en lo que refiere a la situación política futura (+0,8 puntos) y la capacidad del gobierno nacional (+1,3 puntos).

Por otro lado, el subíndice de clima político mejoró con más fuerza (+1,4 puntos), terminando la semana en los 44,5 puntos. Ello fue el resultado de una mejora en todos los componentes del índice. Notoriamente, de la evaluación respecto a la eficiencia del gasto público (+4,4 puntos). En la comparación interanual también se registra una mejora de ambos subíndices.

El optimismo se comportó de manera heterogénea en el ámbito metropolitano. El relevamiento en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) reportó una baja de 1 punto en el optimismo económico y una suba de 1,4 puntos en el político.

En tanto, en el Gran Buenos Aires el optimismo económico cayó 2,1 puntos y el político sufrió una baja de 1,6 puntos. De esta manera, los habitantes de la CABA siguen demostrando mayor optimismo que los del conurbano, aunque en materia económica los habitantes de interior del país se muestran más optimistas.

También se registraron diferencias por nivel educativo. Ambos índices de optimismo mejoraron para la franja de bajo nivel educativo (+0,9 puntos el económico y +3,7 puntos el político), mientras que cayeron para el segmento de educación media (-0,4 y -0,7 puntos, respectivamente) y alta (-0,5 puntos para ambos). De esta forma, los individuos de menor nivel educativo se mantuvieron como los más optimistas a nivel económico y también se volvieron los más optimistas en términos políticos.

Por último, el optimismo se comportó diferente según las edades. El índice de optimismo económico disminuyó 0,9 puntos para los menores de 40 años y subió 1,3 puntos para los mayores de 40 años. En tanto, el índice de optimismo político mejoró en 0,7 puntos entre los menores de 40 años y avanzó 1,5 puntos para los mayores. Las personas mayores siguen ubicándose como las más optimistas, con una diferencia más evidente a nivel político.

Ene, 09-2018