La inflación no detiene su ritmo

Datos oficiales reportaron un incremento en los precios de 1,5% en octubre (+22,7% anual), es decir 0,4 puntos menor al 1,9% correspondiente a septiembre. Datos alternativos mostraron resultados similares.

Por caso, la inflación en CABA se ubicó en 1,5% mensual (+24,5% anual) mientras que PriceStats (que releva precios de bienes en Internet) registró un incremento en los precios de 1,5% mensual (+22,2% anual). La dinámica de la inflación núcleo sgue evidenciando que el proceso de desinflación avanza a un ritmo menor al deseado.

En concreto, los precios “libres” (ni estacionales, ni regulados) aumentaron 1,3% mensual en octubre, y acumulan una suba de 17,6% en 2017. No ajeno a esta realidad, el BCRA ha endurecido el sesgo de su política monetaria en las últimas semanas, incrementando la tasa del centro del corredor de pases de 26,25% hace un mes a 28,75%.

A su vez, en la última licitación de LEBAC se decidió aumentar el rendimiento a más corto plazo a 28,25%, es decir una suba de 2,25 puntos. Descartada la meta inflacionaria para este año (los precios se incrementaron 19,4% desde diciembre), el BCRA ha puesto la mira en torcer las expectativas para el año próximo, que aún se rehúsan a alinearse con la meta para dicho año (16% vs meta de 10% +/-2%).

Los alimentos explicaron gran parte de la inflación. En concreto, los rubros que registraron mayores subas fueron Comunicación (5,3% mensual), Bebidas alcohólicas y tabaco (3% mensual) y Prendas de vestir y calzado (2,1% mensual). Así, por su peso dentro de la canasta de consumo, fueron los aumentos en alimentos y bebidas no alcohólicas, comunicación y prendas de vestir y calzado los de mayor impacto.

Desde otra perspectiva, la inflación de octubre estuvo empujada más que nada por el encarecimiento de los bienes y servicios estacionales (2,4% mensual) y en menor medida por los regulados (1,7%).
Las expectativas continúan desancladas. Los analistas encuestados en el REM subieron sus perspectivas de inflación para 2017 de 22% a 23%.

Del mismo modo, corrigieron levemente el crecimiento esperado para dicho año, que pasó de 2,8% a 2,9%. En tanto, los agentes relevados en el LatinFocus mostraron un comportamiento similar en octubre: elevaron sus expectativas de crecimiento de 2,6% a 2,8% y de inflación de 22,7% a 22,9%. De aquí se vislumbran dos aspectos interesantes. Por un lado, el buen desempeño de la economía en los últimos meses logró acercar la visión de consenso a la meta oficial de crecimiento (3%), que lucía optimista tiempo atrás.

Por otro lado, el BCRA tiene un largo camino por delante para desinflar la economía. Las expectativas de inflación para fines del año próximo vienen aumentando desde hace varios meses, alejándose cada vez más de la meta oficial (ver gráfico). Por esta razón, y conciente de esta coyuntura, el BCRA no tiene pensado relajar la política monetaria por el momento.

El BCRA se muestra un firme compromiso con el proceso de desinflación. Si bien se percibía una nueva contracción de la política monetaria, el accionar de la autoridad monetaria fue más intenso de lo que se esperaba y sorprendió a más de uno. Al margen del efecto que puede tener esta nueva suba de tasas, es menester una mejora en la coordinación entre los agentes de manera tal que el peso de la inflación pasada en la formación de precios ceda lugar a la inflación futura.

La entidad ha dejado en claro que no tiene otro objetivo más que lograr la estabilización de la inflación en un nivel bajo. Será cuestión de esperar y ver si consigue generar la credibilidad deseada y avanzar a un mayor ritmo con el proceso de desinflación. Como se dijo anteriormente, si bien estos son procesos largos y suelen presentar contingencias, y a pesar de la reciente suba en las expectativas, estas dejan entrever que el camino es el correcto.

Nov, 17-2017