La industria prolonga su recuperación

El INDEC publicó que la actividad manufacturera creció 2,3% interanual en septiembre (+1,5% en lo que va del año), llegando a 5 períodos consecutivos en alza. De todos modos, se observan disparidades a nivel de bloques.

Por un lado, dentro de los de mejor desempeño se destacan industrias metálicas básicas, edición e impresión y la industria automotriz (+23%, +16% y +10% a/a, respectivamente). En el otro extremo se encuentran aquellos sectores que están tardando algo más en recuperarse de la recesión, como la industria tabaquera, sustancias y productos químicos y la industria alimenticia.

La buena performance exportadora explica, en parte, el repunte de la industria. Medido en volumen, los despachos al exterior de productos manufacturados crecieron 5% anual en septiembre (11% en lo que a del año). Teniendo en cuenta que casi 1 de cada 5 asalariados formales (privados) se desempeña en la industria, el despertar de esta actividad es sumamente importante.

Sin embargo, las estadísticas del Ministerio de Trabajo muestran que el número de trabajadores del sector no para de caer desde hace 19 meses. O los bloques que traccionan el sector no son los más intensivos en trabajo, o se redujo la elasticidad empleo-Producto (debido a la incertidumbre sobre la sostenibilidad del proceso, a los costos de contratación, a la apertura –que favorece la incorporación de maquinaria–, etc.), o ambas.

La construcción se ha convertido en uno de los sectores “estrella”. Según el INDEC, avanzó por séptimo mes consecutivo, redondeando una suba de 13% anual en septiembre (10% en el acumulado del año). En tanto, el índice Construya (de elaboración privada), también registró un avance del 15% anual en septiembre, encadenando 7 meses consecutivos en expansión.

Los datos laborales reflejan este dinamismo. El nivel de empleo del sector aumentó por tres trimestres consecutivos a un ritmo del 7% promedio (acelerándose con el paso del tiempo), hecho que no se observaba desde 2010. El buen momento se debe, principalmente, al avance de la obra pública. Pero de a poco comienza a despertar la construcción privada. A futuro, el énfasis oficial en mejorar la infraestructura y el “boom” de los créditos hipotecarios deberían sostener la actividad.

Más allá de dos sectores puntuales, la actividad en general sigue dando buenas señales. La economía se expandió 4,3% anual en agosto y llegó a seis períodos de avance consecutivos. Con esta performance, el nivel de actividad superó el pico previo (jun-15), hecho positivo que se combina con una mayor difusión sectorial (14 de los 15 sectores están en expansión).

Datos más actualizados confirman que el crecimiento ganó incluso más dinamismo. Por caso, estimaciones alternativas del nivel de actividad, como la de Ferreres, arrojan una suba de 5,6% anual en septiembre, mientras que la recaudación tributaria real (ligada a la evolución de la economía) aumentó 7% anual en octubre.

El “buen momento” de la actividad también se nota en nuestra estimación en tiempo real del PBI (Nowcast), que arrojó una suba trimestral (sin estacionalidad) de 1,6% (con un desvío estándar de casi 0,4%), casi 1 punto porcentual más que el dato observado en el segundo cuarto del año (0,7% según el INDEC).

En términos interanuales, la economía de los últimos tres meses habría crecido a un ritmo de 4,4%, acelerándose frente al 3,2% del período inmediato anterior. Si bien se trata de estimaciones sujetas a error, reflejan una economía que ha ganado dinamismo con el paso del tiempo.

Las perspectivas hacia delante son positivas. Si tomamos la estimación del Nowcast para el tercer trimestre y nuestra proyección de crecimiento para el cuarto (1%), la expansión del PBI para todo el 2017 alcanzaría el 3% anual, precisamente la cifra que planteó el gobierno en su Presupuesto 2018.

Por el contrario, si tomamos las proyecciones de consenso (REM) para ambos trimestres (1,15% y 1%, respectivamente), el PBI se expandiría un 2,8% en promedio. Haciendo un análisis de las estimaciones para 2017, la información más reciente nos induce a pensar que los riesgos están más inclinados al alza que a la baja, razón por la cual no descartamos eventuales correcciones en las proyecciones de consenso.

Las consecuencias también se sentirían el año próximo. El arrastre estadístico para 2018 sería de, al menos, 1,5%, lo cual le pondría un buen piso al crecimiento. Y, por otro lado, se estaría más cerca de pagar el cupón PBI, lo cual traería ciertos dolores de cabeza (más allá del pago) debido al problema con la elección de la nueva base de cálculo.

Nov, 03-2017