Índice Semanal de Optimismo Económico y Político

El optimismo tuvo un comportamiento heterogéneo durante esta semana. En el relevamiento del 15 al 19 de enero el Índice Global de Optimismo Económico avanzó 0,7 puntos y se ubicó en 37,1 puntos. Contrariamente, el Índice Global de Optimismo Político cayó 0,9 puntos y se estacionó en 40,6 puntos.

Así todo, el índice de optimismo político descendió por segunda semana consecutiva y quedó 7 puntos por debajo de su pico anterior alcanzado a principios de noviembre del año anterior. A pesar de esto, las personas siguen aprobando en mayor medida políticamente al gobierno que económicamente.

El optimismo económico creció durante esta semana. Las expectativas volvieron a subir (+1 punto), más que compensando la caída de la semana anterior, y se estacionaron en 39,5 puntos. Esta suba se dio a raíz de una mejora en los subíndices de empleo e ingresos (+2,1 y +2,4 puntos, respectivamente) y a pesar del deterioro en el correspondiente a precios (-1,4 puntos).

Por otro lado, la confianza económica subió levemente (+0,3 puntos) para llegar a 34,7 como resultado de una suba en los subíndices de ingresos y nivel de vida alcanzado (+1,5 puntos y +0,6 puntos, respectivamente). La comparación interanual denota que ambos subíndices siguen en alza, aunque dinámica de la confianza es mejor que la de las expectativas. Por otro lado, el efecto esperanza (diferencia entre expectativas y confianza) creció 0,7 puntos como consecuencia de una suba de una mayor magnitud en las expectativas.

El optimismo político también cayó esta semana. El subíndice de expectativas se ubicó en 39,5 puntos, es decir una reducción de 1,1 puntos respecto a la semana anterior. Las desmejoras de los subíndices de liderazgo del Presidente y de la capacidad del Gobierno Nacional explicaron este resultado (-2,1 y -1,7 puntos, respectivamente). Por otro lado, el subíndice de clima político cayó 0,6 puntos para terminar la semana en 41,8 puntos, destacándose la caída de los subíndices de honestidad del gabinete (posible efecto Triaca) y preocupación del Gobierno Nacional (-2,6 y -1,4 puntos, respectivamente).

En términos interanuales, la comparación sigue evidenciando una mejora de ambos subíndices, aunque el clima político muestra una performance algo mejor.

El optimismo se comportó de manera homogénea a nivel regional. El relevamiento en el ámbito porteño registró una suba de 0,8 puntos en el optimismo económico y una caída de 2,4 puntos en el político. Por otra parte, en el Gran Buenos Aires el optimismo económico aumentó 1,2 puntos y el político disminuyó 0,7 puntos. De este modo, las personas encuestadas en la CABA siguen siendo más optimistas que las del conurbano, aunque la brecha es más observable a nivel político.

A nivel educativo se observaron resultados diferentes. El optimismo económico subió para grupos de nivel educativo bajo y medio (+2,5 y +0,3 puntos, respectivamente) y cayó para el alto (-1,5 puntos). En tanto, el optimismo político creció para el estrato de nivel educativo bajo (+0,4 puntos) y retrocedió para los dos restantes (-0,3 puntos para el medio y -3,5 puntos para el alto). Como resultado, los individuos de menor nivel educativo se ubicaron como los más optimistas tanto a nivel económico como político. No obstante, las diferencias entre los tres grupos son ínfimas.

Por último, el optimismo se comportó inversamente según las edades. El índice de optimismo económico creció 2,2 puntos para los menores de 40 años y cayó 1,2 puntos para los mayores de 40 años. Por otra parte, el índice de optimismo político subió apenas 0,2 puntos entre los menores de 40 años y cayó 2,3 puntos para los mayores. De esta forma, las personas mayores siguen siendo las que demuestran mayor optimismo, con diferencias más observables a nivel político.
Ene, 23-2018