Gazprom le pide a Siemens que le devuelva una turbina

El gigante energético ruso Gazprom comunicó este sábado que había pedido al grupo alemán Siemens unos documentos claves. Estos papeles confirman la posibilidad de devolver una turbina reparada en Canadá. Esa pieza que sirve para el funcionamiento del gasoducto Nord Stream, la principal vía de suministro a Europa.

A pesar de las sanciones occidentales impuestas a Rusia por su invasión en Ucrania, Canadá accedió a conceder a Siemens lo que describió como un permiso limitado en el tiempo y revocable. Este permiso es para permitir la reparación y el regreso de la pieza.

Pero Gazprom afirma que no recibió ninguna garantía de que sea devuelta. El gigante ruso dice que esta pieza es esencial para el funcionamiento del gasoducto que provee suministro directamente a Alemania.

Declaraciones oficiales

«El 15 de julio, Gazprom presentó una solicitud oficial a Siemens para obtener los documentos que (…) permitan la exportación del motor de la turbina de gas de la estación de Portovaya. Esta es una instalación crítica para el gasoducto Nord Stream», dijo la empresa rusa en un comunicado reproducido por la agencia de noticias AFP.

«Gazprom cuenta con que el grupo Siemens cumpla incondicionalmente sus obligaciones relacionadas con la reparación y el mantenimiento de los motores de turbina de gas. De ellos depende la fiabilidad de las operaciones del gasoducto Nord Stream y el suministro de gas natural a los consumidores europeos», añadió.

Gazprom inició el lunes pasado 10 días de mantenimiento en el gasoducto Nord Stream 1. En este marco, la Unión Europea (UE) espera que se restablezca el suministro, esencial para varios países del bloque.

Moscú ya había reducido el suministro en un 60% en las últimas semanas, argumentando la ausencia de la turbina.

Por el contrario, el ministro de Economía alemán, el ecologista Robert Habeck, afirmó que esos recortes constituyen un «ataque» que busca «sembrar el caos en el mercado energético» del continente, en el marco de la invasión de Rusia a Ucrania y la pulseada entre los países occidentales y el Kremlin.

Desde el inicio de la guerra, Alemania cerró otro gasoducto ruso que debía entrar en funcionamiento, el Nord Stream 2, y se esfuerza por reducir su dependencia: el 35% de las importaciones alemanas de energía provienen de Rusia, cuando antes de la guerra era un 55%, en un país donde más del 50% de la calefacción hogareña se basa en el gas.

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