La inflación volvió a su “velocidad crucero”

El INDEC reportó una suba del IPC de 1,4% mensual en noviembre, apenas por debajo del promedio registrado en los últimos seis meses. En términos interanuales, la suba de precios se mueve a un ritmo de 22,4%, descartándose el cumplimiento de la meta (máximo de 17% anual para diciembre).

Teniendo en cuenta los aumentos tarifarios que se implementarán en el último mes del año, además de la típica estacionalidad, es posible que el 2017 cierre con una inflación más próxima al 24% anual. Ello implicaría una brecha de 7 puntos entre metas y resultados, dejando al BCRA expuesto por el incumplimiento.

Por esta razón, y pensando más en 2018, el BCRA ha endurecido la política monetaria, en medio de críticas por la falta de potencia del instrumento utilizado para desinflar rápidamente la economía en un marco de gradualismo fiscal.

Los alimentos y el transporte explicaron gran parte de la inflación. En concreto, los rubros que registraron mayores subas fueron Transporte (3% mensual) y Restaurants y Hoteles (1,8% mensual). De todos modos, por su peso dentro de la canasta de consumo, los aumentos en estos rubros y en alimentos y bebidas no alcohólicas fueron los de mayor impacto.

Desde otra perspectiva, la inflación de octubre estuvo empujada más que nada por el encarecimiento de los bienes y servicios estacionales (1,7% mensual) y en menor medida por los regulados (1,5%), a pesar de la suba del transporte.

La persistencia de la inflación núcleo sigue siendo el principal problema del BCRA. Los precios de los bienes y servicios “libres” (ni estacionales ni regulados) aumentaron 1,3% mensual, equivalente a 21% en términos anuales.

Que la inflación de tendencia no logre moderarse significativamente (promedia 1,5% mensual desde hace 7 meses y el BCRA pretendía que, a esta altura, estuviera por debajo del 1%) es una complicación para la autoridad monetaria, ya que refleja que la desviación de la inflación respecto al objetivo no se debe exclusivamente al impacto de la recomposición tarifaria, sino a la falta de credibilidad, manifestada en expectativas aún desancladas.

Precisamente, las expectativas continúan alejándose de las metas de inflación. El último sondeo del REM arroja una proyección de consenso de 16,6% para diciembre de 2018, casi 5 puntos por encima del objetivo oficial. Esta discrepancia no se debe únicamente a la suba de precios regulados, dado que la proyección para la inflación núcleo es de 14,9%.

La “brecha de credibilidad” fue agrandándose en los últimos meses (ver gráfico), lo cual complicaría el sendero futuro de los precios ya que el resultado de las paritarias (que afecta vía costos) estará dado entre la inflación pasada y la esperada a futuro.

En este contexto, el BCRA se mantiene firme en su postura. En la reunión del Comité de Política Monetaria, la entidad mantuvo la tasa del centro de corredor de pases en 28,75%. A pesar de que se espera una inflación próxima al 2,5% en diciembre, el BCRA decidió no modificar la tasa de referencia debido a que se trata de un shock puntual que no persistiría.

Desde la entidad plantean que el incremento efectuado hace algunas semanas, sumado a declaraciones y notas en los medios, fueron suficientes para señalizar al mercado el compromiso de la entidad con el proceso de desinflación. No por casualidad, los analistas participantes del REM proyectan que el relajamiento de la política monetaria ocurrirá recién en abril del año próximo.

Sin embargo, no son pocas las críticas a esta postura, que afecta el nivel de actividad y el tipo de cambio sin impactar fuertemente sobre la dinámica de precios y expectativas. Por ahora, el BCRA hace caso omiso a este tipo de planteos.

Dic, 13-2017