LOS APODERADOS BUSCARÁN SESGO EN LOS ALGORITMOS DE SMARTMATIC

Los representantes de los partidos políticos tendrán la posibilidad de realizar una “lectura” rápida del código fuente electoral de Smartmatic, con el objetivo de entender el funcionamiento del software para la transmisión de los telegramas y los algoritmos en el recuento provisional de votos.

El código fuente es un conjunto de sentencias escritas por desarrolladores de la informática, en un determinado lenguaje de programación y resolver problemas. En este caso será el de procesar y publicar por una pantalla el resultado de las elecciones primarias.

La lenta publicación de los datos por parte de Indra, en 2015 y 2017, generaron sospechas sobre el modelo de la carga sesgada por territorio. En la primera fecha se intentaba evitar el anuncio de una derrota del kirchnerismo a la gobernación bonaerense, y luego, ya en época macrista, postergar la victoria de Cristina Kirchner en las PASO.

Smartmatic es una empresa privada, que como otras que comercializan el uso de sus productos bajo licencia, no comparten en “foros” sus desarrollos.

A diferencia del software libre, que cualquiera puede bajarlo a su computadora para estudiarlo, distribuirlo y modificarlo si desea, el desarrollo de Smartmatic tiene copyright. Y en el contrato está aclarado.

Para la transmisión de los telegramas se utilizarán escáner y la comunicación hasta el centro de procesamiento viajará encriptada.

El principal punto de atención de la oposición es la presentación desde las 21 horas de los datos que se darán a conocer a la población. Las primeras pantallas con barras y números se multiplicarán a través de la televisión, redes sociales, agencias nacionales e internacionales.

Si hubiera dudas con respecto al recuento provisorio de votos, está el que realiza la justicia, el recuento definitivo. Allí se contabiliza voto por voto ante la mirada de los fiscales partidarios, pero tarda más de una semana.

Los apoderados partidarios, con la ayuda de expertos informáticos, tratarán de verificar que no haya un software con sesgo.

La probabilidad de hallar un algoritmo que determine cómo procesar y cargar al sistema los votos que llegan desde el municipio de La Matanza, o de provincias como Córdoba y Santa Fe, parecería nula. Eso lo saben, pero recuerdan la elección en Filipinas donde una integrante de Smartmatic durante el proceso electoral ingreso al sistema y puso a rodar un “script”.