RAJOY, EL PRESIDENTE QUE HABÍA SOBREVIVIDO A LA POLÍTICA

Mariano Rajoy ha pasado en tan solo nueve días del alivio de pensar que tenía atada la legislatura hasta 2020 con la aprobación de los presupuestos en el Congreso, al abismo de ser derrotado por la moción de censura presentada por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, tras la sentencia de Gürtel, que condena al PP como partícipe a título lucrativo de la trama de corrupción.

Considerado un superviviente de la política, Rajoy ha perdido esta vez el partido tras quedarse sin respaldo parlamentario suficiente para seguir gobernando. Lo que parecía hace una semana prácticamente imposible -que el PSOE consiguiera sacar adelante la moción- se ha materializado este viernes gracias al apoyo del PNV, convertido en la llave que abre la Moncloa a Sánchez.

La posible condena del PP como partícipe a título lucrativo de la trama de corrupción que estalló hace nueve años con las primeras detenciones era algo que ya se había descontado, pero la sentencia va más allá: considera probada la caja B del partido -sobre la que hay otra pieza específica aún no juzgada- y duda de la credibilidad del hasta ahora presidente del Gobierno cuando como testigo negó en el juicio de la primera etapa de Gürtel la financiación ilegal y el cobro de sobresueldos.

Cuando en 2009 saltó el caso Gürtel con las primeras detenciones, Mariano Rajoy, que entonces era líder de la oposición, repitió lo que se convirtió en un leitmotiv en el partido: que no era una trama del PP “sino contra el PP”. Ni cuando las iniciales de un tal M. Rajoy aparecieron en los llamados papeles de Bárcenas ni cuando se supo que había mandado los famosos SMS a Bárcenas de “Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos” en 2013 siendo ya presidente del Gobierno con mayoría absoluta, Rajoy tomó la decisión de irse como la oposición le pidió.

De los “hilillos” de presunta corrupción hasta el ‘chapapote’
Rajoy ha pedido en numerosas ocasiones perdón por haber “confiado” en Bárcenas, condenado a más de 33 años de prisión por la Audiencia Nacional, pero siempre ha negado haber recibido dinero negro en los sobres que presuntamente distribuía el extesorero del PP. Desde la formación ya no hablan de “trama contra el PP”, pero insisten en que son casos aislados del pasado y, que desde que estalló Gürtel, Rajoy ha ganado tres elecciones generales, las de 2011, 2015 y 2016.

Sin embargo, los “hilillos” de presunta corrupción que comenzaron a escaparse hace nueve años del casco del PP -la expresión que como portavoz del Gobierno utilizó en 2002 para referirse a la marea negra del Prestige- se han convertido en un chapapote de casos – Gürtel, Bárcenas, Púnica, Lezo, Palma Arena, Brugal, Taula, Emarsa, Imelsa, etc…- que ha acabado de poner a Rajoy contra las cuerdas.

El último golpe en la línea de flotación del Partido Popular llegó la semana pasada con la detención y envío a prisión de Eduardo Zaplana, exmininistro y portavoz parlamentario de Rajoy entre 2004 y 2008, y con la sentencia de Gürtel.

Gestión de la crisis y del desafío catalán
El presidente del PP, que llegó a la Moncloa en 2011, subido en la ola de la mayoría absoluta tras la gestión que hizo el PSOE de la crisis dejando más de cinco millones de parados, se va ahora acorralado por la corrupción.

La recuperación económica y la creación de empleo conseguidas en los últimos años con las políticas aplicadas desde la Moncloa con ayuda de la política de estímulos del BCE y un barril de petróleo barato no serán la última imagen que deje Rajoy como inquilino de la Moncloa.

Si las decisiones económicas marcaron su primera legislatura de mayoría absoluta con la aplicación de recortes para reducir el déficit desbocado heredado, una nueva reforma laboral y la petición del rescate bancario, la actual legislatura ha estado marcada por el desafío catalán.

Criticado por sus detractores por no tomar decisiones y dejar los problemas inquistarse, Rajoy puso en marcha por primera vez el artículo 155 con el apoyo del PSOE y Ciudadanos tras la celebración del referéndum del 1-O en Cataluña y la declaración unilateral de independencia.

Una carrera política de casi cuatro décadas
Mariano Rajoy, el político “previsible” del “sentido común”, ha hecho de su estilo de dejar pasar el tiempo su marca personal. Una estrategia que hasta ahora le había servido para sobrevivir en política.

La carrera de fondo en las urnas de este gallego de 63 años, licenciado en Derecho y registrador de la propiedad por oposición, comenzó en 1981 cuando fue elegido diputado del Parlamento gallego por la Alianza Popular de Manuel Fraga, que luego le nombraría vicepresidente de la Xunta (1986-1987).

Diputado del Congreso desde 1989, Rajoy fue ministro de Administraciones Públicas, de Educación y Cultura, de Presidencia, del Interior, vicepresidente del Gobierno y portavoz del Ejecutivo con José María Aznar entre 1996 y 2004.  Aznar, que hace años renegó de él, le eligió sin embargo en 2003 su sucesor al frente del partido entre una terna en la que también estaban Rodrigo Rato y Mayor Oreja.

Como nuevo líder del PP, Rajoy atravesó su particular travesía por el desierto tras perder sus dos primeras elecciones generales como candidato a la Presidencia del Gobierno frente al socialista José Luis Rodríguez Zapatero  (2004 y 2008) y tener que superar también las luchas internas que le cuestionaron como máximo dirigente del PP hasta el Congreso de Valencia.

Hasta 2011, cuando llegó a la Moncloa. En las elecciones de diciembre de 2015 volvió a ganar pero ya sin mayoría absoluta. Rechazó la propuesta del rey de someterse al debate de investidura y esperó a que Pedro Sánchez fracasara en su intento de ser presidente del Gobierno para la repetición de elecciones. En junio de 2016 ganó de nuevo y fue investido gracias al apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE, decidida por una gestora tras la dimisión de Pedro Sánchez.

Rajoy ya se enfrentó con éxito a una moción de censura del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en junio de 2017, pero esta vez no ha podido superar la presentada por el líder del PSOE y tendrá que hacer las maletas para desalojar la Moncloa.

Jun, 01-2018