La tarifa social en agua: 270.000

El secretario de Infraestructura y Política Hidríca, Pablo Bereciartúa, aseguró que el reajuste tarifario del 26 por ciento que regirá desde el primero de mayo será el último aumento en la tarifa del agua en el año y destacó la decisión del gobierno de no incrementar la tarifa social.

En una entrevista que concedió, Bereciartúa explicó que el incremento del precio se regula “en base a dos criterios: la inflación real, más la corrección que se hace tras la definición en política pública que tomó el gobierno, que fue incorporar a ocho distritos del área metropolitana a Aysa”.

“Subimos un 26% de la tarifa en promedio, y ésta se compone de la expectativa del 15% de inflación, más la corrección de ‘expectativas versus realidad’ del año pasado, más una pequeña corrección por la incorporación de municipios” al servicio de agua, indicó el funcionario, cuya cartera depende del Ministerio del Interior que conduce Rogelio Frigerio.

El 26%, explicó Bereciartua, es “la suba promedio, porque hemos planteado un subsidio cruzado entre regiones del área metropolitana que más tienen, respecto a las que menos tienen”, mientras que la tarifa social “prácticamente no aumenta; no se le aplica el aumento”.

El plan de tarifa social, indicó el secretario, “resultó ser muy exitoso: en 2016 había 16.000 cuentas en el contrato de concesión de Aysa, y ahora hay 270.000. Hemos ampliado notablemente la cobertura para garantizar que todas las personas puedan tener servicios de agua y saneamiento”.

En materia de infraestructura de agua, hay una “política pública que ha sido muy agresiva y progresista, y que tiene que ver con hacerse cargo de las áreas en donde peor servicio de agua y saneamiento hay, es decir, en donde hay más demandas de infraestructura”, afirmó.

“Los aumentos que hacen a la inflación terminarán cuando no haya más inflación”, puntualizó Bereciartúa, e indicó que “el componente dado por los gastos operativos vinculados con áreas nuevas se va a ir disminuyendo a lo largo del tiempo”.
Bereciartúa es Ingeniero Civil, Ingeniero Hidráulico e Ingeniero en Comunicaciones por la Universidad Nacional de La Plata, y la secretaría de la que está a cargo es una de las que más presupuesto nacional cuenta.

Desde allí se lanzó el Plan Nacional de Agua, un proyecto ambicioso que contempla la realización de obras a gran escala y que incluye la promesa de llevar agua potable al 100% de la población, y cloacas al 75%.

Es por eso que AySA se encargará de brindar agua y saneamiento a distritos del conurbano como Merlo, Moreno, Esteban Echeverría y Florencio Varela, que tienen el servicio de cloacas que abarcan, en algunos casos, apenas al 16 por ciento de su población.

“Es muy injusto que en un país en donde uno de cada dos argentinos no tiene cloacas, las provincias hayan estado subsidiando” a la empresa que le brinda agua al área metropolitana, indicó respecto de la situación anterior a 2015.
Previo a 2015, al subsidiar AySA con los impuestos de todas las provincias, “lo que se hacía era manipular las percepciones, porque prácticamente no se cobraba el servicio en un lugar en donde está buena parte del a población”.

“Parecía un servicio ‘sin costo’, pero se sociabilizaba con todo el país”, cuestionó el funcionario, y opinó que pudo ser porque en el área metropolitana “está la mayor parte de la población”.

“Tener a gran parte de la población percibiendo que los servicios son casi gratuitos, y por lo tanto sentir un beneficio en términos de bienestar genera consecuencias políticas, pero claramente eso es una inequidad absoluta y total, porque somos el gobierno de un país que tiene 24 provincias”, aseveró.

“Esto ha sido corregido en un altísmo porcentaje”, indicó Bereciartua, y afirmó: “hemos tomado la decisión histórica de transformar a AySA en una de las empresas más grandes del mundo” al incorporar a nueve distritos del Conurbano, ya que ahora tiene la responsabilidad de llevar el agua a 14 millones de personas.

Desde el Gobierno “estamos diciendo pocas cosas pero estamos haciendo muchas”, aseveró el funcionario al referirse a la obra de saneamiento del Riachuelo (una de las 320 obras de AySA, entre las terminadas, en construcción y en licitación); la más grande de infraestructura que financia el Banco Mundial en América, y que ya tiene un 30% hecha, dentro de un plazo que se proyecta finalizar en 2022.

Es que las de agua “son obras que no se ven porque van por abajo de la tierra, no es como hacer una plaza o un cordón cuneta”, y al estar proyectadas al largo plazo “las puede terminar otro gobierno, otro presidente”, sostuvo.
“Cuando querés explicar por qué Argentina tiene la mitad de la gente sin cloacas y sus ríos contaminados, es porque esas obras han sido consideradas como obras que no tienen rédito político porque no se ven, son muy caras y tardan mucho en hacerse”, finalizó.