La economía mejoró su perfil electoral

Mucho se habló del rol de la economía en las elecciones. Nuestra postura, en base al Monitor Electoral (una
compilación de 14 variables útiles para entender los resultados previos), era que el sesgo sobre las urnas estaba
mutando de desfavorable a relativamente neutral. Con los resultados en mano, y actualizadas varias de las series
que componen el Monitor, podemos repasar esta mirada.

El nivel de actividad continúa en franca expansión. La economía logró recuperar el terreno perdido desde el
cambio de gestión y en junio el crecimiento redondeó el 4% anual, con 14 de los 15 sectores relevados en
expansión.

Los datos preliminares de julio muestran que la industria y la construcción, sectores importantes debido a su peso en el empleo, continuaron con el buen momento. El primero anotó una suba de 6% anual (+1% acumulado) y el segundo aumentó 20% anual (+9%). En el mismo sentido, nuestro indicador coincidente de actividad (que intenta seguir al EMAE en base a 11 series correlacionadas y de actualización rápida) muestra que el crecimiento viene acelerándose por cuarto mes consecutivo, superando en julio la barrera del 6% anual (el IGA de Ferreres anotó un 5,5% anual).

El empleo se recupera. Si bien las últimas dos recesiones tienen similitudes (por caso, fueron potenciadas por
shocks cambiarios), el impacto sobre el mercado laboral fue distinto. En concreto, el empleo cayó más en la
recesión más reciente (-1% vs -0,6%, según el EIL del Ministerio de Trabajo).

No obstante, ambos ciclos coinciden en que aproximadamente 20 meses después de la devaluación el empleo recuperó el nivel previo a la misma. Actualmente, según datos del Ministerio de Trabajo, en cuatro de los seis sectores relevados el empleo volvió a su nivel de noviembre de 2015. En tanto, los puestos de trabajo en el sector de transporte ya están casi recuperados, mientras que en la industria continúan en baja.

También hay heterogeneidades a nivel regional, ya que en el interior del país el empleo creció más fuerte que en el Gran Buenos Aires, dato no menor teniendo en cuenta que se trata de un distrito muy importante en términos electorales.

Los ingresos están aumentando en términos reales casi desde comienzos de año. Si bien no recuperaron todo el
terreno perdido en 2016, ciertamente están creciendo a buen ritmo. Descontada la inflación, los salarios en el
sector privado formal registraron una suba de 7% anual a junio (último dato, +3% acumulado).

En tanto, las jubilaciones y el salario mínimo, vital y móvil (aproximación indirecta al salario informal) lo hicieron en 6% y 7%, respectivamente a julio (+1,4% y +2% en el acumulado). Parte de este resultado se debe a los aumentos logrados (vía paritarias o aumentos automáticos, en el caso de las jubilaciones) y parte a la desaceleración de la inflación.

Estos cambios se reflejan en el Monitor Electoral. Los datos de ingresos son los que reflejan con mayor claridad
la mejora. El sesgo electoral que imprimen pasó muy rápidamente de desfavorable a neutral y, ahora, a
relativamente favorable. En tanto, el sesgo procedente de las variables relacionadas con la actividad económica
mutó de desfavorable a neutral.

Y los primeros indicios de julio (construcción, industria) adelantan que esta mejora continuó, con la posibilidad de que el sesgo se torne favorable en el futuro cercano. Algo similar ocurrió con la información procedente del mercado laboral, con la diferencia de que las variables están, por ahora, un poco lejos de alcanzar un sesgo favorable.

Por otra parte, los indicadores de valoración social (útiles para medir percepciones económicas y no-económicas relacionadas con el gobierno) también están mejorando, siendo los aumentos en los Índices de Confianza (Gobierno y Consumidor) las más recientes novedades.

El corolario es que la situación económica y las percepciones a nivel nacional le son más favorables al gobierno ahora que algunos meses atrás, lo cual explica (en parte, al menos) el buen desempeño de Cambiemos a lo largo de todo el país.

La tendencia positiva continuará en los próximos meses. Los datos oficiales reflejan que la actividad lleva cuatro
meses seguidos creciendo y estimaciones propias para julio apuntan en la misma dirección. Ello también trae
aparejado mejoras en el mercado laboral, potenciadas por las subas en ingresos reales. Mantenemos la visión de
que la votación se llevará adelante con una economía que no será ni la del 2009 o 2013 pero tampoco la de 2007
o 2011.

En los números, no así en las cuestiones estructurales, se tratará de una economía más o menos similar a
la del 2015. Los resultados de las primarias sostienen esta hipótesis. El gobierno sacó aproximadamente el mismo
porcentaje de votos que el kirchnerismo en 2015 (37,2% de votos afirmativos para Cambiemos vs 38,7% en las PASO y 37,1% en la primera vuelta para el FPV). Con la diferencia de que, en este turno electoral, semejante nivel
de apoyo es más que suficiente para incrementar el capital político de Cambiemos y sostener el rumbo económico.
Nota Metodológica: Monitor Electoral

El Monitor Electoral es una combinación de datos duros y percepciones sociales. Compilamos información sobre
14 variables agrupadas en 4 ejes: Valoración Social, Actividad Económica, Mercado Laboral, Ingresos Reales (ver
tabla para detalles). Estudios propios reflejan que estos indicadores sirven para explicar el resultado electoral en
Argentina.

Para las variables económicas se exhibe la variación interanual en cada mes, mientras que los indicadores de Valoración Social se presentan tal como surge de las fuentes primarias. ¿Cómo saber si la información es, en términos electorales, buena o no? Para ello comparamos cada valor con el promedio registrado en las elecciones ganadas y perdidas por el oficialismo.

Asignamos el color verde si el dato es mejor al promedio observado en las elecciones ganadas por el oficialismo, rojo si es peor al promedio de los comicios perdidos por el oficialismo y amarillo si está entre ambos. Asimismo, utilizamos los colores claros para otorgar cierto matiz a la información.

Por caso, si un dato en verde (amarillo o rojo) empeora entre un mes y otro se pasa del verde oscuro (amarillo o rojo claro) al claro (oscuro) y viceversa. Asimismo, se replica el ejercicio para el Gran Buenos Aires, teniendo en cuenta no sólo que la información disponible es más limitada sino también que no se actualiza con la misma rapidez que los datos a nivel nacional.

Sept, 01-2017