Índice Semanal de Optimismo Económico y Político

El optimismo se comportó de manera diferente esta semana. En el relevamiento del 3 al 7 de julio, el Índice Global de Optimismo Económico cayó 0,3 puntos y se ubicó en 33,4 puntos, mientras que el Índice Global de Optimismo Político creció en una cantidad proporcionalmente mayor (+0,7 puntos) para ubicarse en 34,6 puntos.


Durante esta semana se incrementó el precio de la nafta, lo que repercutió en las proyecciones económicas de las personas. El optimismo económico bajó levemente a lo largo de esta semana. Las expectativas se ubicaron en 36,1 puntos (-0,3 puntos respecto al último sondeo), es decir una caída de 7 puntos al comparar estos
resultados interanualmente.

Los subíndices que motivaron esta caída fueron los de situación de precios y empleo futuro (-1,2 y -0,5, respectivamente). Por otro lado, la confianza económica cayó en la misma cantidad que las expectativas y se ubicó en 30,7, como resultado de un deterioro en las percepciones de precios y empleo (-1,7 y -0,8, respectivamente). A su vez, el “efecto esperanza” (diferencia entre expectativas y confianza) bajó apenas 0,1 puntos para llegar a 5,4 puntos.

El optimismo político subió durante esta semana. El subíndice de expectativas creció (+1,4 puntos) y se ubicó en 34,8 puntos, como resultado de una mejora en los subíndices de liderazgo futuro del Presidente, y capacidad
del Gobierno Nacional futura (+2,7 y +1,2, respectivamente). Por otra parte, el subíndice de clima político se mantuvo sin variaciones, aunque se destaca el aumento de la aprobación de gestión (+2 puntos) y la caída
del subíndice correspondiente a la eficiencia del gasto actual (-2,5 puntos).

El optimismo mostró un comportamiento diferente a nivel geográfico y conserva sus diferencias. El relevamiento en el ámbito porteño reflejó un retroceso de 1,6 puntos en el optimismo económico (motivado por una desmejora en la proyección de los precios actual y futura), y un aumento proporcionalmente menor en el optimismo político (+0,1 puntos).

En tanto, la medición en el Gran Buenos Aires arrojó un crecimiento de ambos subíndices, siendo de 0,2 para el
primero y de 0,5 para el segundo. Al igual que en las últimas semanas, y a pesar de estos resultados, se verifica que la Ciudad de Buenos Aires continúa siendo más optimista que el Gran Buenos, sobre a nivel político.

El optimismo también tuvo un comportamiento heterogéneo para los distintos niveles educativos. El optimismo económico cayó para los grupos de nivel educativo bajo y alto (-0,7 para ambos) y creció para el de nivel educativo medio (+0,5 puntos). Por otra parte, el optimismo político aumentó para los grupos de nivel educativo bajo y medio (+1,1 y +1,3 puntos, respectivamente) y disminuyó para el alto (-0,5 puntos). Como resultado, las personas con educación alta se convirtieron en las más optimistas.

Por último, el optimismo se comportó parecido para los menores de 40 años y para los mayores. El grupo
conformado por las personas menores de 40 años reflejó una suba de 0,6 puntos en el optimismo económico y de
1,5 puntos en el optimismo político.

En tanto, las personas mayores a 40 años revelaron una caída de 1,2 puntos en el optimismo económico y un avance de una magnitud menor en el optimismo político (+0,1 puntos). Así, se sigue verificando que la gente mayor es más optimista que la más joven, aunque esta diferencia es más observable a nivel político que a nivel económico.

Jul, 11-2017